¿Por qué los precios de traducción varían en función de los idiomas?

Los servicios de traducción se facturan generalmente en base a una tarifa por palabra, según el número de palabras que contiene un documento. Seguramente te habrás dado cuenta de que ciertas lenguas son más “caras” que otras. ¿Por qué?

Todo se debe simplemente a la aplicación de la ley de la oferta y la demanda. En España, hay muchos traductores de inglés y de español. Esta combinación es, por lo tanto, más barata. Otras lenguas europeas están en la misma situación: francés, italiano, alemán... Inversamente, las lenguas “minoritarias” o que cuentan con un número de hablantes menor, resultan más caras, debido a que hay menos competencia entre los traductores: neerlandés, danés, sueco, húngaro, esloveno, serbio... El coste de traducción a idiomas asiáticos es también más elevado: árabe, chino, japonés, hindi, persa...

En algunos casos, no existe un traductor para la combinación lingüística requerida, por lo que se necesita pasar por una lengua “pasarela”, que servirá de transición. Cuando la demanda es muy específica, se produce un incremento en los costes de la traducción (ya que se necesitan dos traductores en lugar de sólo uno).